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TRANSCRIPCIÓN: creed a sus profetas: por qué acepto el ministerio profético de elena G. white

TRANSCRIPCIÓN: creed a sus profetas: por qué acepto el ministerio profético de elena G. white

Lo que sigue a continuación es una transcripción del sermón que presenté en el Simposio sobre el Espíritu de Profecía el pasado 17 de octubre de 2015 en la Universidad Andrews en Berrien Springs (Míchigan, Estados Unidos). También puede mirar el video de la predicación en inglés.

“Creed en Jehová, vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados”. 2 Crónicas 20:20

“Porque no hará nada Jehová, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas”. Amós 3:7

Al enfrentar los últimos días de la historia del planeta, sabemos que se producirán esfuerzos decididos de parte de Satanás para destruir la efectividad de la Biblia y el espíritu de profecía.

A nuestro alrededor vemos la neutralización de la autoridad de la Palabra de Dios. El método histórico crítico aplicado a la Palabra de Dios reduce su autoridad. Es el plan de Satanás para socavar el claro “Así dice el Señor” de Dios.

Hemos visto y estamos viendo esfuerzos determinados de parte de personas motivadas por Satanás de atacar los escritos del espíritu de profecía y dejarlos sin efecto. La Palabra de Dios y el espíritu de profecía son ambos productos de la inspiración celestial, y son por lo tanto descripciones exactas del gran conflicto entre el bien y el mal, entre Cristo y Satanás. Es por ello que el diablo está decidido a destruir la verdad que se encuentra en la Biblia y el espíritu de profecía.

Gracias a Dios, el diablo no tendrá éxito. Sin embargo, en el proceso, muchos serán engañados. Dios nos ha dado un mandato del cielo, llamándonos a ser defensores de la Palabra de Dios, que ha mostrado ser verdad y que transforma la vida de las personas. Tenemos que llevar a las personas de regreso a la verdadera adoración a Dios como lo enfatiza el primer ángel de Apocalipsis 14. Es nuestro privilegio afirmar la verdad maravillosa de Dios por medio de nuestra testificación y proclamación.

Tenemos que creer a los profetas de Dios y compartir las nuevas de que Dios revela sus mensajes secretos a los profetas y siervos que él designó.

En la Iglesia Adventista del Séptimo día, aceptamos a Elena G. White como una sierva moderna y profetisa del Señor. Esta iglesia no estaría donde está sin la orientación especial dada por el Señor mediante Elena White en los escritos del espíritu de profecía. Sus consejos ayudarán a terminar la obra de Dios en la tierra por medio del poder del Espíritu Santo. Esa es precisamente la razón por la cual el diablo se encuentra tan decidido a destruir la influencia de la Biblia y el espíritu de profecía. 

En Mensajes selectos, tomo 2, página 89, leemos: “El último engaño de Satanás consistirá en convertir el testimonio del Espíritu de Dios en algo ineficaz […]. Satanás trabajará ingeniosamente, con métodos distintos e instrumentos diferentes, para desarraigar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero. Introducirá visiones engañosas para descarriar, mezclará lo falso con lo verdadero, y con esto fastidiará de tal modo a la gente que ésta tildará de fanático todo aquello que tenga que ver con las visiones; pero las almas sinceras, al establecer un contraste entre lo falso y lo verdadero, estarán capacitadas para distinguir entre estos términos”.

Otra advertencia específica fue dada en Mensajes selectos, tomo 1, página 46, que dice: “Pronto se hará todo esfuerzo posible para desestimar y pervertir la verdad de los testimonios del Espíritu de Dios. Debemos estar siempre atentos a los claros y directos mensajes, que desde 1846, han estado viniendo al pueblo de Dios”.

Elena White señala a la Biblia

¿Por qué acepto el ministerio profético de Elena G. White? ¿Por qué creo en forma tan concreta en el espíritu de profecía? Como ya se indicó en Apocalipsis 19:10, el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía. Creo que los escritos de Elena G. White son el testimonio de nuestro Señor. Nos señalan a las Sagradas Escrituras, la Palabra de Dios, donde Pablo explica en Filipenses 2 que Cristo tomó la forma de hombre, que el Verbo se hizo carne.

Los adventistas no dicen que el espíritu de profecía es parte de la Biblia o igual a la Biblia. Como la misma Elena White lo indicó, el espíritu de profecía tiene que llevarnos a la Biblia. Sin embargo, creo plenamente que el espíritu de profecía es inspirado por la misma inspiración celestial que la Biblia, dado que es el testimonio de Jesús. Mensajes selectos, tomo 1, página 46 explica: “Mediante su Espíritu Santo, la voz de Dios nos ha venido continuamente en forma de amonestación e instrucción, para confirmar la fe de los creyentes en el espíritu de profecía. El mensaje ha venido repetidas veces: Escribe las cosas que te he dado para confirmar la fe de mi pueblo en la posición que ha tomado. El tiempo y las pruebas no han anulado la instrucción dada, sino que han establecido la verdad del testimonio dado mediante los años de sufrimiento y abnegación. La instrucción que fue dada en los primeros días del mensaje ha de ser retenida como instrucción segura de seguir en estos días finales”.

El testimonio de Jesús, que es el espíritu de profecía, es integral al movimiento adventista. Creo que el espíritu de profecía es uno de los más grandes dones para la Iglesia Adventista. Se enfoca en Cristo y su Palabra, su justicia abarcadora y plena, su plan de salvación, su gracia y su ministerio en el Lugar santísimo en el santuario celestial. El espíritu de profecía revela el plan de Dios para su pueblo que vive en el tiempo del fin y aguarda la pronta segunda venida de Cristo. Los eventos finales del gran conflicto están por hacerse realidad. ¡Creo que Cristo viene pronto!

El espíritu de profecía es tan relevante hoy como lo fue cuando fue escrito. Es exacto, edificante, instructivo y poderoso, y nos lleva a Cristo y su Santa Palabra. Es en verdad el testimonio de Jesucristo, y es por ello que creo en el ministerio profético de Elena G. White.

En Apocalipsis 12:17 se describe el espíritu de profecía como una de las dos características de la iglesia remanente de Dios para los últimos días. Ese versículo dice: “Entonces el dragón [Satanás] se llenó de ira contra la mujer [la iglesia de Dios] y se fue a hacer la guerra contra el resto [o remanente] de la descendencia [o simiente, el pueblo y la iglesia de Dios para los últimos días] de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

Las dos características distintivas del pueblo de Dios son tan claras: Es un pueblo que guarda los mandamientos de Dios, lo que incluye el fundamental cuarto mandamiento. Ese mandamiento identifica quién es Dios, e indica nuestra sumisión al Creador, quien en seis días literales y consecutivos creó este planeta en tiempos recientes por su palabra, y entonces descansó en el séptimo día. Su santidad es la señal de autoridad de Dios y el sello de su pueblo por la eternidad.

El llamado del primer ángel de adorar a Dios como el Creador en Apocalipsis 14:7 automáticamente coloca sobre las personas la responsabilidad de observar el séptimo día como un recordatorio que honra su actividad creadora. Un ser creado no puede honrar a su Creador mientras desafía el mandato de santificar el sábado como día de reposo. El sábado será el punto focal de conflicto entre el bien y el mal durante el tiempo de angustia final. El conflicto de los siglos, página 591, dice que: “El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven”. El sábado es una señal de nuestra relación con Dios, de nuestra dependencia de él para la creación y la salvación.

Dios dio el sábado a la raza humana como la culminación de la semana de la creación, según se describe en Génesis 2 y se reafirma en el Sinaí. En julio de 2014, tuve el privilegio especial de pararme en la cima del Monte Sinaí, allí en la zona donde Dios entregó sus preciosos diez mandamientos por medio de su profeta Moisés. Creer en los profetas de Dios nos ayuda a darnos cuenta de que el sábado como séptimo día de reposo es una parte integral de nuestra fe, y aun de nuestro nombre, cuando mostramos amor y lealtad a nuestro Creador y Redentor.

La iglesia remanente tiene el testimonio de Jesús

Más específicamente para el tema de nuestro simposio, las dos características distintivas del pueblo de Dios son muy claras: son personas que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús, que la Biblia identifica como el “espíritu de profecía”. Los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús, o el espíritu de profecía, provienen de la misma fuente: del mismo Dios.

El espíritu de profecía fue dado para alimentar y ayudar al movimiento de Dios en los últimos días con las instrucciones del cielo. El Señor usó el espíritu de profecía para orientar el establecimiento de su iglesia remanente, la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Estas personas lo amarían por sobre todas las cosas, y seguirían sus mandamientos por medio de su poder. Dios está usando el espíritu de profecía para que su iglesia para los últimos días prospere y sea ese creciente movimiento adventista de millones de miembros en todo el mundo.

Una de las amenazas más grandes contra el espíritu de profecía no es necesariamente la animosidad, sino más bien la indiferencia. Hoy día, muchos miembros no lo conocen, no lo leen y simplemente lo ignoran. De Testimonios para la iglesia, tomo 4, página 383, leemos: “Los volúmenes de Spirit of Prophecy [precursor de la serie “El conflicto de los siglos”] y también de los Testimonios deben ser presentados a todas y cada una de las familias de los observadores del sábado y estos deberían conocer su valor y sentir la necesidad de leerlos […]. Deberían estar en la biblioteca de todas y cada una de las familias, quienes deberían leerlos una y otra vez. Es preciso que estén allí donde muchos puedan leerlos y donde estén al alcance de todos los vecinos, de manera que se desgasten por su uso continuo”.

El hogar cristiano, página 479, indica que los tomos de la serie “El conflicto de los siglos” “deberían estar en cada hogar del país”. Agradecemos a nuestras casas editoras, colportores y miembros de iglesia por encargarse de que así sea en diversas partes del mundo.

Diversos proyectos, lo que incluye “Conectados con Jesús”, han distribuido millones de libros del espíritu de profecía al público y a los miembros de iglesia en diversas partes del mundo, en forma tanto impresa como electrónica, y necesitamos incrementar aún más esos esfuerzos. La rápida expansión de la Iglesia Adventista exige que nuestros miembros conozcan en sus propios idiomas y dialectos los consejos que Dios ha dado por medio del espíritu de profecía a su iglesia para los últimos días.

Los consejos del espíritu de profecía han sido fundamentales para establecer instituciones publicadoras, de salud, educación, humanitaria y de medios. El espíritu de profecía orienta la expansión pastoral, de evangelización, misionera y administrativa de la iglesia. Brinda instrucción para casi todos los aspectos de la vida, lo que incluye la teología, el estilo de vida, la salud personal, la familia, el hogar, los jóvenes, las relaciones interpersonales, la mayordomía personal y muchos otros. El espíritu de profecía está guiando al pueblo de Dios, y siempre lo hará hasta que el Señor regrese. Esa es la razón por la que creo en el ministerio profético de Elena G. White.

Como resultado de la orientación del espíritu de profecía, la Iglesia Adventista no es tan solo otra denominación, sino un movimiento nacido del cielo con un destino especial, una misión y mensaje de proclamación según lo expresa Apocalipsis 14:6-12: los mensajes de los tres ángeles. Testimonios para la iglesia, tomo 9, página 17, nos dice que “En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con esta y nada debe desviar nuestra atención de ella”.

Esa es la razón por la que Satanás ataca al espíritu de profecía y sus importantes consejos de Dios para la iglesia remanente de los últimos días. Mensajes selectos, tomo 1, página 55, indica: “Se encenderá un odio satánico contra los testimonios. La obra de Satanás será perturbar la fe de las iglesias en ellos por esta razón: Satanás no puede disponer de una senda tan clara para introducir sus engaños y atar a las almas con sus errores si se obedecen las amonestaciones y reproches del Espíritu de Dios”.

Asimismo, Testimonios para la iglesia, tomo 8, página 312 dice. “Debemos seguirlas directivas que nos han sido dadas por el espíritu de profecía. Debemos amar la verdad presente y obedecerla. Esto nos preservará de aceptar graves errores. Dios nos ha hablado por su Palabra, por los testimonios enviados a la iglesia y por los libros que han contribuido a explicar nuestro deber presente y la posición que debiéramos ocupar actualmente”.

Cristo nos ha llamado a ocupar un lugar destacado como “el remanente de su simiente”, un movimiento único de destino, que se mantendrá firme de parte de su verdad, proclamando el mensaje adventista, portando el testimonio de Jesús, haciendo volver los ojos de la gente a Cristo, que es el centro de toda verdad, y por medio del poder del Espíritu Santo, haciendo volver a la gente a la verdadera adoración de Dios y de quién es Cristo.

Creo en el ministerio profético de Elena G. White por medio del espíritu de profecía porque ensalza a Cristo. En los lugares celestiales, página 129 indica: “Nuestra fe aumenta al mirar a Jesús, que es el centro de todo lo atractivo y hermoso. Cuanto más contemplamos lo celestial, tanto menos vemos cosas deseables o atractivas en lo terreno. Cuanto más continuamente fijamos el ojo de la fe en Cristo en quien están centradas nuestras esperanzas de vida eterna, tanto más crece nuestra fe”.

Énfasis en la unidad

Otra poderosa razón por la que creo en el ministerio profético de Elena G. White mediante el espíritu de profecía es el énfasis que presenta en la unidad.

El diablo sabe que si puede hacer que el pueblo de Dios se mire a sí mismo y sus opiniones en lugar de mirar a Cristo, logrará producir disensión, desunión y tensión. Es una de sus más grandes herramientas contra la misión de la Iglesia Adventista.

Dios nos ha llamado a ser participantes en la proclamación de la verdad más grande de la historia, la culminación del Gran Conflicto entre Cristo y Satanás. Dios nos encomienda la tarea de compartir a Cristo, que vivió una vida sin pecado, murió por nosotros, resucitó, intercede ahora en nuestro favor como sumo sacerdote y quien pronto regresará para llevarnos al cielo. Hemos sido llamados para compartir la Palabra de Dios en todo su poder, mediante la conducción del Espíritu Santo. En este llamado celestial, enfrentaremos a personas que estarán en desacuerdo con nuestro mensaje y misión. Acaso sintamos la tentación de desanimarnos ante la apatía de otros feligreses. No importa lo que enfrentemos, no deberíamos caer en la tentación de trabajar de manera independiente, separados de la iglesia. Somos llamados para trabajar dentro de la iglesia remanente de Dios para los últimos días, no separados de ella. Permanezcamos unidos con la iglesia local y la familia mundial de la iglesia. Mantengámonos cerca de la iglesia, más allá de sus imperfecciones. Tengamos siempre delante al Señor y su misión para la iglesia. 

Una compilación reciente titulada Consejos para la iglesia, páginas 432-435 indica: “Dios tiene una iglesia en la tierra, que es su pueblo escogido, que guarda sus mandamientos. El está conduciendo, no ramas extraviadas, no uno aquí y otro allí, sino un pueblo […]. Es nuestro deber individual andar humildemente con Dios. No hemos de buscar cualquier mensaje nuevo y extraño. No hemos de pensar que los escogidos de Dios, que están tratando de andar en la luz, constituyen Babilonia […]. Aunque existen males en la iglesia, y los habrá hasta el fin del mundo, la iglesia ha de ser en estos postreros días luz para un mundo que está contaminado y desmoralizado por el pecado. La iglesia, debilitada y deficiente, que necesita ser reprendida, amonestada y aconsejada, es el único objeto de esta tierra al cual Cristo conceda su consideración suprema […]. La iglesia de Dios en la tierra es una con la iglesia de Dios en el cielo […]. Dios ha concedido a su iglesia el supremo poder bajo el cielo. Es la voz de Dios en su pueblo unido como iglesia, lo que debe ser respetado”.

Tenemos que darnos cuenta que la iglesia es llamada a llevar a cabo una gran obra, tanto dentro como fuera de ella. Se aproxima el tiempo del zarandeo. El Señor llevará a cabo su obra. Es una preparación para el fuerte clamor que Cristo nos ha llamado a proclamar. Ensalcemos a Cristo y su Santa Palabra. Creamos en el don del espíritu de profecía. Y al hacerlo bajo la orientación del Espíritu Santo, participaremos en el reavivamiento y la reforma, y seremos llevados hacia una humildad plena a los pies de la cruz. Dios hará su obra para preparar plenamente a su pueblo para los eventos increíbles que están por sucederse. 

Esa es la razón por la que creo en el ministerio profético de Elena G. White, quien indicó en Testimonios para la iglesia, tomo 1, páginas 166 y 167: “Me fue mostrado el pueblo de Dios, y lo vi poderosamente sacudido. Algunos, con robusta fe y clamores de agonía intercedían ante Dios. Algunos […] parecían indiferentes y negligentes […].Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el directo testimonio que exige el consejo del Testigo Fiel a la iglesia de Laodicea. Tendrá este consejo efecto en el corazón de quien lo reciba y le inducirá a ensalzar la norma y expresar claramente la verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él. Esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios. El testimonio del Testigo no ha sido escuchado sino a medias. El solemne testimonio, del cual depende el destino de la iglesia, se tiene en poca estima, cuando no se lo descarta por completo. Este testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento, y todos los que lo reciban sinceramente, le obedecerán y quedarán purificados”.

La Palabra de Dios y el espíritu de profecía señalan al Testigo Verdadero, a Jesucristo, quien ha inspirado a ambos. El espíritu de profecía nos da una gran perspectiva respecto de nuestro estado laodicense y nuestra necesidad de la justicia de Cristo, para que seamos justificados y santificados por él. Es por ello que creo en el ministerio profético de Elena G. White por medio del espíritu de profecía.

Cómo Elena White tocó mi vida

Una razón más práctica por la que creo en el espíritu de profecía es que crecí en un hogar que sentía gran respeto por él. Mi padre siempre hablaba de manera tan positiva y con tanto entusiasmo de él. Mi madre brindó una lealtad tan inquebrantable a la Palabra de Dios y el espíritu de profecía. Jamás escuché una palabra de desprecio o un comentario desdeñoso de mis padres hacia la Biblia y el espíritu de profecía.

Mi maravillosa esposa Nancy creció en un hogar donde existía la misma actitud positiva. A ella le gusta leer todos los días la Biblia y el espíritu de profecía, y a mí también. Esto tiene una tremenda influencia en nuestro hogar. Yo progresé desde la confianza temprana que me infundieron mis padres a mi propio aprecio profundo y personal por el consejo, la dirección y las aclaraciones del espíritu de profecía. Padres, inculquen en sus niños el amor y la confianza en la Santa Palabra de Dios y el espíritu de profecía. Al leer el espíritu de profecía, acepto que está inspirado por Dios, porque es el testimonio de Jesucristo. 

Otra razón práctica por la que creo en el espíritu de profecía es esta: Alrededor de 1870, William inmigró a los Estados Unidos proveniente de Irlanda. Tenía un trasfondo escocés y presbiteriano. Él y su esposa Isabella, también de Irlanda, vivieron por un tiempo en Filadelfia, donde él trabajó como ingeniero en la construcción de locomotoras, y finalmente se dirigieron al oeste, a la región de los “grandes árboles” de California, para dedicarse a la explotación forestal. Se estableció en una zona al norte de Healdsburg, y se convirtió finalmente en un granjero de frutales y ganado, además de administrar una tienda rural. No era necesariamente una persona muy religiosa en esa época.

Con el tiempo, William e Isabella tuvieron cuatro hijos. Isabella se hizo adventista del séptimo día, pero William no. En 1905, se erigieron algunas tiendas al norte del río Russian, cerca de Healdsburg, donde se realizaron reuniones adventistas de evangelización. Isabella asistió, aunque William en un primer momento pensó que un circo pasaba por el pueblo. Isabella invitó a su esposo a que asistiera a las reuniones. Cuando William se sentó en la reunión, la oradora comenzó a revelar la maravillosa verdad de Jesús, compartiendo la necesidad que tienen todos los pecadores de tener un Salvador y permitirle que transforme sus vidas.

La oradora hizo un sincero llamado y, para gran sorpresa de Isabella, William se puso de pie y pasó al frente para entregar su corazón al Señor. Estudió entonces este precioso mensaje adventista durante un año. Comenzó a cerrar la tienda los sábados y confió en Dios respecto de su futuro. Fue entonces bautizado para pasar a ser parte de la iglesia remanente, y más tarde llegó a ser el primer anciano de la iglesia adventista de Healdsburg, el lugar donde más tarde se levantaría el Colegio Terciario Unión del Pacífico. Cristo transformó su vida y él llegó a ser un hombre generoso que ayudaba a los necesitados.

William e Isabella Wilson fueron mis bisabuelos, y la oradora que predicó con tanta sinceridad sobre Cristo en esas reuniones era Elena G. White. Ella había adquirido una propiedad allí en Healdsburg después de que falleció su esposo Jaime.

Mi abuelo recordaba que cuando era muchacho, Elena G. White venía a su casa en el campo, y su manera bondadosa de relatarles historias a él y a sus hermanos, mientras ellos estaban sentados a sus pies. La familia Wilson debe mucho de este precioso mensaje adventista a la actividad de evangelización práctica y profética de Elena G. White. Como resultado, el espíritu de profecía adquiere un valor aún más personal, y esa es otra razón por la que creo en el espíritu de profecía.

¿Qué ha hecho por mí personalmente el espíritu de profecía? Me ha señalado a Cristo y su plan de salvación. Me ha señalado de regreso a la Biblia. Ha amplificado muchos aspectos de las Escrituras. Me ha dado una sólida creencia en la conducción divina en la vida de los que se comprometen a sus manos, y he observado la obra de los pioneros de nuestra iglesia. Me ha dado nuevas perspectivas sobre la vida cristiana. Me ha atraído más cerca de Cristo. Me ha provisto de una comprensión increíble de cómo cumplir con la misión que nos ha encomendado el mismo que inspiró el espíritu de profecía. Por ejemplo, me ha hecho sentirme responsable por los programas de “Reavivamiento y reforma”, “Misión a las ciudades”, el “Ministerio Abarcador de Salud”, el tema de Cristo y su justicia, la fidelidad a Dios, la “Participación total de los miembros”, de la cual escucharán mucho más, del uso de las publicaciones y los medios en nuestra obra misionera de evangelización, de una comprensión de la profecía, del servicio del santuario, de la obra de los departamentos, y de muchos otros temas. Nos lleva de regreso a Cristo y su obra por nosotros en la cruz, y a su pronta segunda venida.

Cuando lean el espíritu de profecía, se verán transformados para bien y para siempre, porque nos señalará a Cristo, su ministerio y su obra de preparar al mundo por medio del Espíritu Santo para el nuevo mundo posterior al regreso del Señor. El espíritu de profecía me ha dado un recurso inagotable para implementar los planes del cielo para el movimiento adventista. Cuando pienso en el espíritu de profecía, me llena de felicidad que Dios nos diera tanta información para cumplir su voluntad en nuestra vida personal y para la misión de la iglesia al mundo.

Para mí personalmente, me siento tan entusiasmado de contar con la Palabra escrita de Dios y el espíritu de profecía. No existen mejores fuentes de instrucciones claras y comprensibles de parte de Dios. Estos dos recursos celestiales de instrucciones divinas me han dado una confianza firme en Dios mismo, y en los planes que tiene para usted y para mí. ¡Qué Dios maravilloso el que servimos! Lo alabo por la Biblia y el espíritu de profecía. Me siento tan feliz de ser adventista del séptimo día y de confiar plenamente en Cristo y su justicia, que tanto la Biblia como el espíritu de profecía explican tan bien.

Elena White aprueba con éxito las pruebas de un profeta

Creo y doy fe que los escritos del espíritu de profecía son verosímiles y verdaderos, porque Elena G. White y su ministerio profético cumplen con las cuatro pruebas bíblicas de un profeta:

  1. Sus escritos concuerdan con el cumplimiento de Isaías 8:20: “¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. 
  2. Su vida y obra testifica de su conexión con Dios, como lo expresa Mateo 7:20: “Así que por sus frutos los conoceréis”. 
  3. Sus profecías se han cumplido, como requiere Jeremías 28:9: “Cuando se cumpla la palabra del profeta que profetiza paz, entonces él será conocido como el profeta que Jehová en verdad envió”. 
  4. Sus escritos ensalzan a Cristo y lo afirman como el Hijo de Dios que vino a esta tierra, cumpliendo así 1 Juan 4:2: “En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios”. 

Al mismo tiempo, su vida y obra es verificada por manifestaciones físicas durante las visiones, el carácter oportuno de su obra al fin del tiempo, la certidumbre y audacia de sus pronunciamientos, el elevado plano espiritual de su obra y la naturaleza práctica de sus explicaciones sobre múltiples aspectos de la vida cristiana.

Es nuestra feliz responsabilidad alimentar y fomentar la creencia y el uso activo del espíritu de profecía. Dios nos pide que ayudemos a las personas para que crean en el don profético del espíritu de profecía. No se desanimen cuando alguien ridiculice o se burle porque usted cree en la inspiración de la Biblia o el espíritu de profecía. Nos estamos acercando a ese día glorioso del regreso de Cristo, y él nos llama para que nos mantengamos firmes de parte de él.

“Creed en Jehová, vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados” 2 Crónicas 20:20.

En este simposio especial, hago un llamado a cada uno de nosotros y a la feligresía de la iglesia mundial para que se comprometa por completo con la proclamación del mensaje adventista en el contexto de los mensajes de los tres ángeles, mientras nosotros guiamos a las personas hacia Cristo, su justicia, la verdadera adoración a Dios y hacia una comprensión de la iglesia de Dios para los últimos días según se identifica en Apocalipsis 12:17, como ese pueblo que guarda los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Jesucristo, que es el espíritu de profecía.

Nuestro Redentor estará con nosotros hasta el fin, porque él es el origen de toda verdad. Él es la Verdad y el Verbo. Él es el espíritu de profecía. Él es el Rey próximo a venir.

Un día cercano miraremos hacia el cielo y veremos en el cielo oriental una pequeña nube del tamaño de la mitad de la mano de un hombre. Esa nube se hará más y más grande, y más y más brillante. Pronto llenará todo el cielo, porque el cielo todo se volcará en este evento culminante de la historia de la tierra. Y allí, sentado en el centro de la nube de ángeles con un arco iris por arriba y los relámpagos abajo estará Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Miraremos hacia arriba y diremos: “¡He aquí, éste es nuestro Dios! Le hemos esperado, y nos salvará”. Y Cristo los mirará y dirá: “Bien, buenos siervos y fieles, defensores y pregoneros de mi preciosa Palabra y el espíritu de profecía, entren el gozo de vuestro Señor”. ¡Qué momento maravilloso será ese!

Como parte del pueblo llamado de Dios, que guardan los sus mandamientos y tienen el testimonio de Jesús, ¿quieren unirse a mí para comprometerse, por medio de la gracia el poder de Dios, para caminar cada día con Cristo, para dedicar tiempo a su Palabra, para utilizar el poder de la oración, para creer a sus profetas y ser enriquecidos por la lectura diaria del espíritu de profecía al dedicarnos a proclamar el mensaje adventista? Si aceptan ese desafío, ¿quisieran ponerse de pie conmigo en este momento?